Esquiva la injusticia. Huye en danza de la mentira,
zapatea sobre la esperanza de la lastimada verdad. Arranca a jirones , la serpiente enredada en la cintura de la inocencia. Y con las manos limpias besa la paloma de paz. Caerá el dolor de bruces,
con el fuerte empujón de una sonrisa manteniendo por siempre
en el que nuestro cuerpo astral se une por un cordón de plata invisible a lo físico. Simplemente estar. Dejar de sentir limitarse a llenar los pulmones con una profunda bocanada de aire. Y sin más... Dejarse llevar en un suspiro. Darilea.